SEFF 17 | “The Square”: ¡Están locos estos suecos!

thesquareseff17El humor no es patrimonio de un país o una región concreta. Al humor nos enfrentamos de diversas formas, y podemos utilizarlo para criticar, reivindicar, exponer una idea o para simplemente para hacer reír. En el caso de “The Square” reconozco que no me plantee el acudir al pase del SEFF, por ser o no una comedia, sino porque tenía curiosidad por ver una película ganadora de la Palma de Oro en Cannes, que a su vez había acumulado nominaciones a los EFA y que era la comidilla en las colas del Festival. Y lo cierto es que mi elección fue acertada.

La sinopsis oficial de “The Square” nos habla de Christian, un padre divorciado que disfruta dedicando su tiempo a sus dos hijos. Conservador valorado de un museo de arte contemporáneo, también forma parte de esas personas que conducen un coche eléctrico y respaldan las grandes causas humanitarias. Está preparando su próxima exposición, titulada “The Square”, en torno a una instalación que incita a los visitantes al altruismo y les recuerda sus deberes respecto a sus semejantes. Pero en ocasiones es difícil vivir en virtud de sus valores: cuando a Christian le roban su teléfono móvil, su reacción no le deja precisamente en buen lugar…

Realmente, si leemos así el argumento sobre el que trata la nueva película de Ruben Östlund entendería que a ninguno os llamara la atención. Así contado, suena a aburrida y pretenciosa película sueca, de esas que sesudos críticos con gafas y chaleco de cuello alto te venden como relato existencial en el que la conjunción de emociones llena la pantalla llevándote al paroxismo del entendimiento humano. Pero afortunadamente no es nada de esto. Y no hay que ser un filósofo metafísico para disfrutar de “The Square” que es sin duda una crítica de la sociedad (no sólo sueca) utilizando el mundo del arte contemporáneo como excusa.

A lo largo de las algo más de dos horas de película, vamos poco a poco conociendo al personaje de Christian, al que cuando nos lo presentan no sabemos ni que está divorciado ni que por supuesto tiene hijos. Lo primero que vemos de él es la entrevista que le realiza una divertidísima Elizabeth Moss (Mad Men), que da vida a una periodista norteamericana, y en la que nos enteramos que es conservador de un Museo de Arte Contemporáneo y nos damos cuenta que explicar una sesuda nota de prensa publicada en la web oficial del Museo no es tan fácil como parece. Es en ese momento cuando te das cuenta que estas ante una película diferente y es a partir de ahí que la vida de Christian da un vuelco y que los valores que defiende comenzarán a desmoronarse, descubriendo poco a poco que la sociedad no es perfecta, que el ser humano no es perfecto.

Bajo la fachada de hombre amable y progresista, el protagonista esconde todas las miserias del ser humano. Un hipócrita petulante que se aprovecha de las mujeres y sus subordinados y desconfía de quienes no son ricos o de raza blanca. Tras el robo que sufre al principio del film, por intentar ayudar a otra persona Christian realizara su particular descenso a los infiernos, mostrándonos el resquebrajamiento personal de un hombre de aparente fachada perfecta. Y todo esto lo veremos a través del humor, pero de un humor que muchas veces nos resultara incómodo y perturbador. Y es que el director consigue que el espectador pueda sentirse identificado con el personaje de Christian, ya que el film sugiere que la empatía y la solidaridad son cualidades de gente cívica y socialmente avanzada, pero que casi nunca ponemos en práctica, dejando traslucir en última instancia nuestros más bajos instintos y debilidades de nuestra supuesta sociedad desarrollada.

thesquare2seff17Durante todo el metraje de “The Square” vamos presenciando diversas escenas, a modo de gags que ejemplifican todo lo que el director quiere mostrarnos: Como el chef que recita la composición del menú que ha preparado, para luego insultar a los asistentes por abalanzarse sobre la comida sin escucharle; esa exposición de montones de grava alineados a los que no se pueden hacer fotos; o la charla con un afamado artista interrumpida constantemente por los exabruptos de un hombre aquejado del síndrome de Tourette.

Cada una de estas escenas, como el resto que nos encontraremos en “The Square”, intentan enseñarnos como nos relacionamos los unos con los otros, ya sea conversando o través del arte o de la comunicación no verbal. A lo largo de las más de dos horas del film asistimos a un fiel reflejo de la sociedad moderna actual (sea del país que sea), de lo políticamente correcto, de la alienación, del clasismo, del poder de la viralización, y lo hace a través de un humor negro que puede incomodarnos pero que nos hará reflexionar. Porque tras esa sonrisa que nos arrancará una parte de nosotros se verá identificado con lo que está viendo. Porque “The Square” es muy divertida, pero lo es a través de la humillación de su protagonista, que podríamos ser cualquiera de nosotros y lo es también de los consumidores del arte que el mismo director critica que podríamos ser cualquier espectador que ha asistido a una sala de cine en el SEFF esta edición

Si no pudisteis verla en el Festival de Sevilla, “The Square” se estrenó en los cines españoles el pasado viernes. Si queréis pasar un rato divertido pero que os deje con un poso de incomodidad y de que no sois tan perfectos como os veis delante del espejo, es una película muy recomendable.

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